jueves, 29 de septiembre de 2011

En busca de un perito payo

El otro día recordé una anécdota que me paso hace unos meses.

Me llamó una persona con acento calé, pidiéndome cita para consultarme sobre la autenticidad de un documento. Sus explicaciones resultaban un poco chocantes y confusas, en parte también por su acento un tanto cerrado, así que quedé con ella personalmente para ver si conseguía aclararme mejor de lo que quería en concreto.

El día del encuentro aparecieron por el despacho dos hombres jóvenes, con una evidente apariencia gitana.

Uno de ellos llevaba la voz cantante. Me explica que a su primo (el que le acompañaba) le acusaban desde otro clan familiar de haber firmado un papel aceptando la entrega de un dinero, comprometiéndose a devolverlo en un plazo fijado, un dinero que todavía no había devuelto. A su vez, el acusado negaba tal cuestión, pero también decía que no estaba seguro de si dicha firma era la suya o no, y que en todo caso no se acordaba de haber firmado el papel.

En vista de ello, procedí a realizar un cuerpo de firmas a esta persona, y les comenté que tendría que hacer posteriormente un cotejo con la firma cuestionada, para concluir si podía ser su firma o no. Para ello, les expliqué, haría esta prevaloración y si, finalmente, no era su firma, podría hacer entonces un informe pericial al respecto, como prueba para demostrar que efectivamente era así.

Ambos estuvieron de acuerdo en ello, y después de realizar el cuerpo de escritura me comentó el más hablador que en realidad ellos tampoco necesitarían un informe pericial como tal, y que les bastaría con esta prevaloración oral que yo les proponía. Les comenté que si querían demostrar su inocencia, el único modo sería por medio de una pericial caligráfica, la cual podrían enseñar a la otra parte para intentar llegar a un acuerdo, y si el asunto fuera adelante, acudir por supuesto a los tribunales con ella en el caso de que se presentara una demanda.

Me comentaron que no me preocupara, que este asunto en ningún caso acabaría en los tribunales. Ellos únicamente necesitaban que yo, como profesional, dijera si la firma pertenecía o no a esta persona. Me pidieron si estaba dispuesto a recibir en mi despacho al consejo de ancianos y al patriarca de los gitanos en Bilbao, para comunicarles lo que yo concluyera en mi análisis. Decían que entre ellos estos temas nunca se resolvían en los juzgados. Lo que yo dijera al consejo de ancianos, estos lo harían cumplir. Si fuera su firma, su familia tendría que responsabilizarse, y si no lo fuera, sería la otra familia la que tendría que conformarse con este veredicto contrario.

Les dije, por supuesto, que no tendría inconveniente alguno en recibirles (habría que verme la cara en ese momento, con la boca abierta y los ojos como platos...). Ya me estaba imaginando en mi despacho (no todos, por que no cabrían...) al consejo de ancianos y a su patriarca, sentados, con sus sombreros y sus garrotas pendiendo de sus manos, y yo explicándome...

Quedamos, por tanto, en que en un par de días les llamaría para comentarles lo que había visto. Tal y como fue mi primera impresión, corroboré tras el estudio que la firma sí había sido hecha por esta persona.

Quedé de nuevo con ellos para explicarles mis conclusiones, y reconociendo el chaval que sí podría ser posible que lo firmara, pero que no se acordaba en absoluto de ello. Su compañero le miraba echando rayos por los ojos. Estoy convencido de que en el fondo sabía que él había firmado el documento, pero que le albergaba alguna esperanza de que no fuera así.

Llegando la hora del pago por el trabajo realizado, no se les ocurrió otra cosa que pedirme alguna rebajilla sobre el presupuesto que les hice (supongo que en su caso serán gajes del oficio), dado el resultado negativo para sus intereses. Evidentemente me negué, aduciendo que el trabajo me costaba lo mismo independientemente del resultado.

Al final, abonaron la minuta con cara de resignación, pero sin mencionar la posterior cita prometida con el consejo y su patriarca. Creo que fueron en busca de otro perito payo que les dijera lo que querían que escuchasen estos...

jueves, 2 de junio de 2011

Estudio físico-químico de los cruces de trazos (ELCT)


Desde el pasado mes de enero, expertos en escrituras y documentos de 16 países (Francia, España, Grecia, Bélgica, Marruecos, Australia, Brasil, Perú, Irlanda, Croacia, Japón, Rumanía, Eslovaquia, Macedonia y Suiza) y de 15 Laboratorios e Instituciones de Criminalística de todo el mundo (Police Technique et Scientifique de Francia, Forensic Science South de Australia, Laboratorio Forense y Criminalistica de Brasil, Laboratorio de la OIPC INTERPOL, Grafística Servicio de Criminalística Guardia Civil de España, Document & Handwriting Examination Section Irlanda, Forensic Science centre “Ivan Vucetic” de Croacia, NCIS Norway FORENSIC SCIENCE DEPARTMENT Document and Handwriting Section de Noruega, Department of Homeland Security, United States Secret Service, Forensic Services Divisionde  Estados Unidos NA, Japan National Research Institute of Police Science de Japón, National Intitut of Forensic Expertise de Eslovaquia, Ministry of Interior of the Republic of Macedonia, Forensic Science Institute Zurich de Suiza) están colaborando conjuntamente en una investigación científica desarrollada por la Academia Internacional de Expertos en Escrituras y Documentos (AIEED), con el apoyo y el aval de la INTERPOL.

Esta investigación trata de comprobar la existencia de reacciones químicas y físicas en los cruces de dos tintas distintas, y que éstas reacciones que se producen dependerán de la calidad de las tintas, del orden de colocación y del  tiempo que separe la ejecución de los dos trazos.

Cada uno de los expertos que han sido elegidos para este estudio a nivel mundial, entre los que me incluyo, fue nombrado a primeros de año por la AIEED "Responsable de Investigación Científica", y tiene a su cargo la elaboración de unas fichas mensuales donde, siguiendo el protocolo previsto, se encarga de plasmar las dos tintas que le fueron asignadas, mediante un proceso de alternancia y diferentes momentos en el tiempo.

Una vez finalizada esta etapa de recogida de muestras (durante todo 2011), se procederá a procesarlas durante el año 2012, realizándose un análisis y examen de las mismas mediante el fotografiado en color con luz del día, con luminiscencia IR y con luminiscencia cromática.

De esta investigación científica se esperan sacar conclusiones importantes sobre fenómenos como la migración de las tintas, así como datos de su envejecimiento y posible datación, lo  cual será de indudable ayuda para la resolución futura de muchos fraudes documentales que ahora mismo son todavía imposibles de resolver.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Cursos de Formación Continua de ANPEC para Peritos Calígrafos

El pasado 6 de noviembre asistí en Madrid a los Cursos de Formación Continua para Peritos Calígrafos que organiza anualmente la Asociación Nacional de Expertos en Grafística y Documentoscopia (ANPEC).

Esta vez el ponente era el experto en escrituras y documentos de Francia D. José Balbuena. Todo un lujo poder contar con él.

La presentación corrió a cargo del Presidente de ANPEC D. Jesús Barrón.

Asistieron más de 40 peritos de toda España, habiendo incluso personas que se quedaron sin poder participar a pesar de su interés, debido al aforo limitado que tenía la sala.

Durante toda la Jornada, el Sr. Balbuena nos introdujo en el mundo de las iluminaciones y filtrados con aplicación en el análisis documental, exponiendo ejemplos reales y mostrándonos en directo los efectos que se producían con cada tipo de iluminación y filtrado que iba probando.


Asimismo, nos enseñó las diferentes respuestas espectrales que se pueden dar, haciendo hincapié en que dentro de nuestros informes periciales debemos incorporar estos términos científicos, que gracias a su amena enseñanza nos quedaron muy claros a todos los asistentes.

Durante la sesión de la tarde, nos dedicamos a descubrir el aporte de las luces metaméricas en el análisis y discriminación de las tintas.

Los cursos, desde luego, merecieron la pena, mucho más teniendo en cuenta la calidad profesional y humana del ponente, el cual una vez más, haciendo un gran esfuerzo para poder encajar este evento en su apretada agenda, colaboró con ANPEC, de la cual es Presidente de Honor, para poder seguir así ofreciendo estos cursos de formación a los peritos calígrafos españoles.

Me gustaría dar las gracias desde aquí a todos los asistentes,  y en especial  a los compañeros de ANPEC presentes, así como a los miembros de la Sociedad Española de Peritos Calígrafos y de la Asociación Nacional de Técnicos Universitarios en Documentoscopia que también estaban.

sábado, 28 de agosto de 2010

Una dedicatoria de Matilde Ras


En una de mis múltiples búsquedas de libros relacionados con el estudio de la escritura me encontré hace poco tiempo con esta pequeña joya bibliográfica.

No es que fuera un libro novedoso en mi caso, si no que radicaba su valor en la dedicatoria que aparece en la primera hoja. Se trata de un libro de Matilde Ras (Los artistas escriben) que ella misma dedica en enero de 1954 al que fuera importante periodista y crítico teatral Elias Gómez Picazo.

Este valor añadido (por lo menos para mi) pasó totalmente desapercibido para la librería que lo vendía, que destacaba este hecho sin mucho interés comercial y, por tanto, sin añadirle un sobreprecio. De hecho, costaba incluso mucho más barato que otros ejemplares de la misma autora existentes en fondos de otras librerías, y  que no son una primera edición, como es éste el caso, y sin dedicatorias manuscritas.

Es evidente la ilusión que me produjo el conseguir el libro, y el "sentir" de algún modo en mis manos aquella escritura de nuestra gran maestra de la Grafología.

Como curiosidad, Elias Gómez Picazo (fallecido en 1997) tenía fama de ser un crítico muy temido a través de sus artículos en el diario "Madrid", llegando a conseguir en 1957 el Premio Nacional de la Crítica por su labor profesional.



En su dedicatoria, Matilde Ras transmite este "respeto" que le tiene, no solo por lo que dice al principio ("Con su poquito de miedo..."), que más podría parecer una frase un tanto irónica por su parte, si no sobre todo por que se le olvidó añadir qué le dedicaba, teniendo que remediarlo intercalando "estas páginas" una vez finalizada la dedicatoria.

Curioso e interesante lapsus calami de una grande.

viernes, 16 de julio de 2010

La comprensión del grafismo por la imagen visual

Acabo de leer hace pocos días la noticia de que una maestra y psicopedagoga catalana ha inventado un sistema por el cual facilita el acceso a la escritura a los niños, sobre todo a aquellos con problemas graves como parálisis cerebral, trastorno generalizado de desarrollo, etc.

Consiste el invento en una mesa o pizarra transparente, donde el niño ve el grafismo a copiar, y la maestra por el lado contrario al suyo lo repasa con un bolígrafo luminoso dotado de un haz rojo. De este modo, el niño no tiene más que seguir dicho punto rojo y reproducir sobre el papel el movimiento que provoca el trazado: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20100531/luz-que-ensena-escribir/285295.shtml

Es un sistema sencillo pero ingenioso, y que provoca que el movimiento de la escritura se vaya interiorizando.

Lo que denota este método es la importancia de que el niño visualice claramente el recorrido que tiene que llevar el trazo, así como dónde debe parar.

En mi experiencia como grafoterapeuta he ido viendo que es muy importante que la persona vea y perciba el movimiento que tiene que realizarse a la hora de escribir. Es decir, no es lo mismo el hecho de que se le ponga al niño una cartilla caligráfica para que reproduzca un ejercicio o una palabra, a que vea en otra persona cómo se hace.

Como ya indicábamos en un anterior artículo, la letra sobre el papel, a ojos del niño, es algo sin vida, algo inerte, del cual no sabe nada, salvo que existe por la única razón de que lo ve plasmado en un soporte. Pero desconoce cómo se hizo, cómo se empezó y finalizó, el ritmo que contiene, su velocidad, etc. Todos estos elementos gráficos hay que enseñárselos, por que él mismo también tiene que darle la vida al grafismo para que pueda existir.

Por este motivo nos parece interesante este método, por que el niño capta y graba así el movimiento que conlleva cualquier palabra, y de este modo, va a ser capaz luego de reproducirlo.

Nuestra propia metodología se basa en que la persona aprenda a dominar el gesto gráfico, a base de parar en los respectivos ángulos que contienen las letras, para avanzar posteriormente sin parar hasta el siguiente pico. Así, se consigue confianza, concentración, disciplina... Pero para ello, primeramente tiene que vérselo hacer a otro. De esta forma, el avance grafomotriz será mucho mayor y más efectivo.

En nuestro centro, nos encontramos frecuentemente con casos de padres desesperados que durante las vacaciones se han dedicado a proporcionarle al niño multitud de cartillas escolares de caligrafía para que ejercitara durante el periodo estival, creyendo así que la problemática que arrastra en su escritura iba a desaparecer. Resultado: el pobre niño se ha dedicado a escribir todo el verano como loco sin mejorías en su escritura, con lo cual su frustración encima aumenta.

En nuestro trabajo debemos tenerlo muy claro. El grafoterapeuta debe saber reproducir exactamente el gesto gráfico tal y como quiere que la persona lo haga, para que ésta pueda comprenderlo mejor y grabar así dicha imagen visual, que luego tendrá que reproducir a su vez.

domingo, 14 de febrero de 2010

Apuntes históricos sobre la firma y su trascendencia como signo identificatorio

El vocablo firma viene del latín firmare, es decir, "afirmar". Con ello se "da fuerza" a todo el contenido escrito que se encuentra previo a la firma.

La propia Real Academia Española la define como el "nombre y apellido, o título, que una persona escribe de su propia mano en un documento, para darle autenticidad o para expresar que aprueba su contenido".

El diccionario de "María Moliner" define la firma, a su vez, como el "nombre o título de una persona, generalmente acompañado de una rúbrica, escrito por ella tal como tiene costumbre de hacerlo para estos casos, al pie de cartas o documentos hechos o autorizados por ella.

Eduardo J. Couture en su obra "Vocabulario Jurídico", habla de la firma como "trazado gráfico, conteniendo habitualmente el nombre, los apelidos y la rúbrica, con el cual se suscriben los documentos para darles autoría y virtualidad, y obligarse en lo que en ellos se dice"

La firma, para ser válida, ha de ser autógrafa, es decir, que esté escrita de propia mano por su autor.

A lo largo de la historia, la firma ha representado un elemento esencial en todo acuerdo suscrito entre personas, pero no siempre la firma ha existido sido como tal.

En Roma, por ejemplo, los documentos no eran firmados, si no que existía una ceremonia denominada manufirmatio, que consistía en la lectura del documento que fuera por su propio autor o por un funcionario. Luego se extendía el documento sobre la mesa del escribano (el notario de entonces) y después de pasar la mano sobre el pergamino, se realizaba un juramento solemne en signo de aceptación. Después de realizada esta ceremonia era cuando se estampaba el nombre del autor o autores del documento

En la Edad Media se utilizaban sellos, marcas y signos, Estos últimos se componían con una cruz a la que se le añadían diversas letras y rasgos de forma entrelazada. Estos signos eran utilizados por todos los escribanos o fedatarios de entonces, y prácticamente han llegado hasta nuestros días.

La nobleza comenzó a reemplazar esta práctica con el uso de los sellos, no firmando todavía en los documentos debido a que prácticamente no sabían escribir. Con el tiempo, ya fue siendo costumbre que se autenticaran los documentos con sello y firma a la vez, aunque ésta siguiera siendo todavía más signos que escritura en si.

En Francia en el siglo XIV, Carlos V obligó a los escribanos a añadir a los documentos, aparte de los signos que ponían, sus propias firmas, algo bastante más complejo para aquella época que los signos. Entonces era muy poca la gente que sabía escribir, y por eso durante mucho tiempo, fue el signo (un elemento gráfico dibujado, al fin y al cabo) el que aparecía en todos los documentos.

Como ya se ha dicho, la firma autógrafa es la que plasma la persona de su puño y letra,.y puede estar hecha mediante un conjunto de letras (identificando así al nombre y apellido o apellidos, aunque solo sea por sus iniciales), acompañados o no por una rúbrica, o bien mediante elementos ilegibles, como puede ser únicamente la rúbrica, lo que se asemejaría más a la definición de signo como tal que a la de firma.

La rúbrica es un elemento muy importante que acompaña por lo general a la firma, tan importante que en muchas ocasiones ella misma compone únicamente la firma. Data de la Edad Media, y al parecer proviene etimológicamente del latín rubrum (rojo). La costumbre de rubricar viene de que en aquellas épocas se añadia al pie del documento, después de poner el nombre y apellido, tres palabras latinas con tinta de dicho color, scripsit firmavit reconogvit, que de alguna manera daban fe de autenticidad oficial al mismo. Con el tiempo, estas palabras se fueron deformando hasta hacerse ilegibles, convirtiéndose posteriormente en dibujos embrollados. De tal modo el pueblo llano, totalmente ignorante de su verdadero significado y propósito, interpretó aquel garabateo como un signo de buen gusto y distinción, y procedió así a imitarlo, hasta nuestros días. De alguna forma todavía, hoy día, se sigue considerando a las firmas con grandes rúbricas, por parte del vulgo, como elegantes y propias de personas importantes. Los grafólogos opinamos algo muy diferente...

La plasmación de una firma en un documento conlleva por si misma varias consecuencias. Permite en primer lugar, identificar al autor de la misma, bien por que es legible y se puede leer perfectamente el nombre del autor, o bien por que aunque sea ilegible es un "dibujo" repetido por dicha persona de forma constante, y por tanto, conocido por los demás. También la firma tiene efectos declarativos, puesto que al ejecutarse en un documento implica que la persona asume el contenido del mismo y, por tanto, se hace también responsable de lo declarado en él. Y por último, por supuesto, tiene también un valor probatorio, ya que aunque la persona no reconozca haber firmado el documento, será elemento de prueba la verificación de dicha autoría mediante cotejos periciales caligráficos.

A pesar de que estamos en la era de los avances tecnológicos, y que la escritura manuscrita sufre uno de sus peores momentos, hoy día todavía se sigue firmando, y se sigue exigiendo en todos los contratos que se plasmen las correspondientes firmas por parte de los implicados, como una manera de responsabilizarse, social y jurídicamente.

Aunque sea un elemento proclive a su imitación y falsificación, la firma sin embargo, sigue siendo uno de los mejores signos personales de identificación, al ser totalmente imposible que alguien pueda usurpar en todos sus rasgos gráficos, al verdadero autor de la misma. Esto, probablemente, sea uno de los factores fundamentales que asegure su supervivencia para el futuro.

viernes, 1 de enero de 2010

La autenticidad o falsedad del "Diario de Ana Frank"

Todos conocemos el famoso “Diario de Ana Frank”. Un libro que ha marcado a generaciones de personas, y del que se han hecho multitud de reediciones, e incluso películas, teatro y series de televisión.

Sin embargo, existen estudios periciales que han puesto en tela de juicio su autenticidad.

Recordemos un poco el tema. Ana Frank era una niña judía capturada por la Gestapo, que tras varias vicisitudes, murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Mientras estuvo escondida con su familia hasta su detención, durante la ocupación nazi de Holanda, escribió un diario (entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944), que a su muerte fue encontrado por su padre, Otto Frank, y quien lo publicó en 1947 con el resultado que hoy todos conocemos.

Desde luego, siempre llamó la atención leyéndolo, que el lenguaje utilizado por esta niña en su diario fuera tan maduro y muy poco apropiado para su corta edad (13 años). Pero nadie se planteó sospecha alguna, hasta que algunos  empezaron a dudar.

En el diario aparecen, además de lo escrito cada día, muchas anotaciones al margen, correcciones, comentarios y añadidos en las hojas, hechas en tinta azul, negra, roja y a lápiz.

En 1960 se encarga a la famosa grafóloga y perito calígrafo Minna Becker un estudio pericial, en el que determina que todo el texto, incluidas las anotaciones, fueron hechas por una misma persona.

A partir de aquí, las cosas se empiezan a complicar. En un estudio posterior realizado veinte años después, donde se analizaron las tintas y el papel utilizado en el diario, se descubrió que algunas de las anotaciones fueron realizadas con tinta de bolígrafo.

Este hecho comenzaba a poner en evidencia al famoso diario. Teniendo en cuenta que el bolígrafo no fue patentado hasta 1943 por el húngaro nacionalizado argentino Lazlo Biro, y que no fue hasta 1951 cuando se empezó a comercializar a gran escala, resultaba imposible que Ana Frank lo utilizara en su diario (falleció en 1945). Recordemos que según se había dictaminado previamente todas las anotaciones que aparecían estaban hechas por la misma persona.

A lo largo de esto este tiempo, han existido multitud de análisis periciales sobre dicho manuscrito, muchos de ellos, también es verdad, claramente intencionados y subjetivos. Se ha llegado a utilizar al “Diario” como un arma política, tanto por los sectores judíos como por los antisemitas.

La “Fundación Anne Frank”, que es la que vela por todo lo relacionado con el “Diario”, contraatacó por ejemplo con otros informes de expertos donde se exponía la idea contraria a la ya expresada con anterioridad.

Sin ir más lejos, con el hecho de que las anotaciones a bolígrafo solo aparecen en dos hojas del diario, y que al parecer fueron hechas por una de las grafólogas que  trabajó en el estudio realizado en 1960.

Incluso también se indica en estos informes técnicos posteriores que la letra manuscrita encontrada en esas dos hojas difiere “considerablemente” de la del resto del diario.

Un estudio muy exhaustivo se realizó a principios de los ochenta, por parte del laboratorio del Instituto Forense de los Países Bajos. Los resultados de dicho estudio constan de más de 250 páginas, y la mayor parte del informe se dedica a las conclusiones sacadas de un minucioso estudio grafológico de cotejo, así como a un extenso estudio técnico documental.

Así, según este informe, el Diario de Ana Frank fue escrito por ella entre 1942 y 1944.

Podemos comprobar, por tanto, que existen informes y contrainformes de todos los tipos y calibres, utilizados siempre a beneficio de los intereses que cada uno quiera defender.

De todas las maneras, queda un hecho muy significativo por aclarar, y que todavía a día de hoy hace despertar sospechas sobre el diario, y que cualquier grafólogo puede comprobar. Si se compara la escritura de Ana Frank que aparece en multitud de cartas y tarjetas que remitió a lo largo del tiempo a familiares que vivían en Suiza, todas indubitadas y expuestas por la propia "Fundación Anne Frank", podemos apreciar serias diferencias que no se pueden achacar a una evolución normal en una niña de esta edad.




En las imágenes superiores, el primer texto corresponde a una carta remitida a su abuela y la segunda al propio "Diario". La diferencia de tiempo es de un año, y sin embargo, como se puede apreciar, las disparidades gráficas enormes. La primera es más propia de una niña de 12 ó 13 años, mientras que el nivel de forma de la segunda es súmamente más avanzada, más típica de una persona de edad adulta. Es imposible un grado de evolución semejante en tan poco tiempo.

Es evidente que visto lo visto y a día de hoy, aún faltan por realizar análisis grafológicos y periciales definitivos sobre el “Diario” que estén regidos por el más absoluto rigor científico y exentos de todo valor parcial.

Esto ya, en la actualidad, será prácticamente imposible que se lleve a cabo, dadas las grandes implicaciones e intereses existentes con este tema. La respuesta definitiva sobre la autenticidad o falsedad del famoso “Diario” quedará siempre, por desgracia, en lo que cada uno quiera creer al respecto.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La reeducación terapéutica de la escritura

Cada vez son más los niños que acuden a nuestra consulta con problemas de legibilidad en su escritura. Sus padres, preocupados, vienen a nosotros por que la mayoría de las veces los profesores se ven imposibilitados para entender lo que el niño ha escrito. Este es uno de los principales motivos por el que solicitan nuestros servicios.

El hecho de que la escritura no esté bien realizada y, por tanto, pierda su mayor componente como lenguaje de comunicación (su legibilidad) es muy importante por lo que conlleva: el niño se siente impotente ante el hecho de que no es reconocido en sus trabajos y exámenes, por no ser evaluado. Por una parte se le exige que haga mejor la letra, pero por otra nadie le dice cómo hacerlo, y su nivel de estrés y frustración personal aumenta por momentos.

Para intentar remediarlo, durante las vacaciones (que es cuando se supone que se tiene más tiempo) se aprovecha para inundar a los pobres crios con infinitos cuadernos de caligrafía (los siempre perdurables Rubio), pero lo único que se consigue es que el niño acabe odiando aún más el acto de escribir.

Existen en el mercado multitud de métodos y sistemas para reeducar la escritura. Libros y cuadernos de todos los tamaños y colores que van mostrando a través de dibujos, filigranas y ejercicios la manera de ir reeducando el gesto escritural. La mayoría de ellos sólo logran hacer trabajar la grafomotricidad e incluso la psicomotricidad fina, pero rara vez consiguen, sin la ayuda de un profesional al lado que oriente, cambiar la escritura.

Por nuestra parte siempre insistimos a los padres y a los profesores que no solo es un problema el que la escritura no se entienda, y que ésta muestre un nivel disgráfico importante. También existe, y así se les hace ver, lo que hay debajo de dicho grafismo, es decir, una personalidad con  múltiples problemas que igualmente habrá que corregir. La escritura es la punta de un iceberg, pero nunca debemos olvidar que es el fiel reflejo de lo que ocurre en la mente. Cualquier disfunción gráfica está irresolublemente asociada a una o varias disfunciones neurofisiológicas.

La escritura es algo vivo; no es un cadáver. Cuando vemos en un papel una escritura, estamos viendo el último acto, la consecuencia, de un gesto humano dotado de pensamiento, voluntad y acción. Esto es lo que la grafología estudia y analiza.

Pero si ponemos a una persona, o a un niño en concreto, un ejercicio que tiene que copiar varias veces con el fin de integrarlo en su psique para luego reproducirlo de modo natural, lo único que verá sobre el papel es un muerto, un gesto gráfico inerte y sin espíritu, del cual no sabrá captar nada más.

Ahora bien; si el gesto gráfico que se le muestra para reproducir lo ha visto hacer previamente al terapeuta, y éste le ha ido enseñando las diferentes fases para su creación, entonces sí captará el espíritu que  lo ha hecho posible, y sabrá mejor, sin duda, reproducirlo a su vez.

También existen en internet grafoterapeutas que realizan reeducaciones escriturales mandando ejercicios  impresos a las personas. De igual modo, si éstas no han visto escribir al terapeuta, difícilmente captarán la esencia del gesto a cambiar. Personalmente, no creo en las recetas escriturales, y sí en la terapia individualizada, donde ambos, terapeuta y paciente, son partes activas.

Hay muchos reeducadores de la escritura, pero la mayoría optan por enseñar ejercicios escriturales sin más, y no se trata solo de eso. Hay que transmitir a la persona que debe visualizar previamente el ejercicio en su mente, que debe aplicar su voluntad al acto en sí, haciéndole consciente de que ella será  la única que ubicará cada trazo y lo situará donde corresponda, parándose, moviéndose, manejando en todo momento el timón a lo largo de la línea, para acabar plasmando sobre el papel exactamente lo que quería plasmar. Ni más ni menos.

La persona acabará entendiendo que lo escrito es lo materializado de su idea previa, de lo que primeramente ideó en su mente y que luego supo crear. Si establecermos en ella como hábito esta relación directa (yo pienso algo, y luego yo creo exactamente lo pensado) habremos conseguido que esta persona  sea dueña de sí misma y que sepa lograr sin problemas cualquier propósito en su vida. Manejará con armonía y ritmo su escritura al igual que lo hará con su vida.

Por eso, desde nuestro punto de vista, siempre hablamos de reeducación TERAPÉUTICA de la escritura, ya que no se trata solo de reeducar o modificar una escritura si no de algo más: de devolver a su dueño las riendas sobre su vida

domingo, 29 de noviembre de 2009

Taller de investigación sobre sistemas y métodos en el estudio pericial de visés

Me encuentro recién regresado del Taller de Investigación que ha organizado la Asociación Nacional de Expertos en Grafística y Documentoscopia este fin de semana en Madrid: "Sistemas, métodos y conclusiones en la determinación de autenticidad o falsedad de visés".

Una vez más, resulta muy gratificante volver a ver a los compañeros de la asociación, así como a alumnos que se animaron también a participar en el evento. Por primera vez, ha sido un taller abierto a personas de fuera de la asociación, por que entendemos que es muy interesante que exista un intercambio de opiniones y experiencias para el mayor enriquecimiento general.

Los ponentes expusieron, de forma muy didáctica y amena, sus distintas metodologías y puntos de vista profesionales a la hora de abordar el estudio de un visé, elemento signatriz que precisamente por su poca masa gráfica, dificulta enormemente el análisis y cotejo.

Mediante ejemplos reales, se fueron presentando los métodos y sistemas que se utilizaron para cada uno de ellos, así como los problemas que se encontraron y cómo se resolvieron.

Una de las conclusiones a las que se llegaron en el taller es que resulta imprescindible poder contar con un cuerpo de escritura adaptado a cada caso, y por supuesto dirigido por el propio técnico, ya que si no la probabilidad de que no se pueda determinar la autencidad o falsedad del visé es muy alta.

También se hizo especial hincapié en que nuestros informes en general, no solamente para el caso de los cotejos de visés, deben incluir una metodología científica, tal y como se explicó detalladamente por parte del Presidente de ANPEC D. Jesús Barrón, que participó en la tercera ponencia junto a  D.Vicente Fernández, ambos como miembros de la empresa ICCD.

Los otros dos ponentes fueron D. Juan Antonio Bermejo, Secretario de ANPEC y miembro de BR Peritos,  que nos hizo una magnífica introducción al estudio del visé exponiendo a su vez un caso real, y D. Julio Sáez, Jefe del Departamento de Grafística de la Dirección General de la Guardia Civil, que disertó sobre la metodología que emplea este cuerpo en estos casos, mostrándonos ejemplos francamente peculiares que habían tenido en su trabajo diario.

Después de la comida se celebró una mesa redonda, donde todos los asistentes pudimos preguntar las dudas que nos quedaban, así como exponer nuestras propias experiencias.

En resumidas cuentas, un taller de investigación que ha resultado todo un éxito y que ha visto sobradamente cumplidos sus objetivos.

jueves, 29 de octubre de 2009

La grafología aplicada al estudio de personajes históricos

Como todos conocéis, el uso de la grafología se extiende a muchos campos. Uno quizás de los más bonitos, y que todavía está por explotar en gran medida, es el del estudio grafopsicológico de manuscritos de personajes históricos.

De un personaje concreto se pueden saber muchos datos por crónicas de su época, por testimonios recogidos por distintos autores, pero seguro que muchos de estos datos, sobre todo en cuanto a la personalidad de los mismos, están deformados debido a las conveniencias y costumbres de cada momento. Algunos datos fueron suprimidos a lo largo del tiempo y otros por el contrario debidamente "maquillados", todo ello en pro del mantenimiento de las buenas costumbres, por las censuras, por manipulaciones políticas, e históricas etc.

Ningún historiador o biógrafo actual conoció en persona, por ejemplo, a Santa Teresa de Jesús o a San Juan de la Cruz. De ellos se ha escrito mucho, e incluso se hicieron series de televisión. Pero sin duda que para conocer a fondo a Santa Teresa, para saber sus vivencias más profundas, personales e íntimas, a lo largo de su vida, contamos con el mejor de los testimonios: sus cartas y escritos.

Un grafólogo experto hallará en su escritura muchas claves fundamentales de su existencia, que nos permitirá sin duda entenderla mejor. Un ejemplo magnífico de esto lo tenemos en el libro editado hace un par de años "Grafopsicología de la Mística Española" (http://www.casadellibro.com/libro-grafopsicologia-de-la-mistica-espanola/1178948/2900001229749) de Alberto Angoso y Berta Andress.

Son cada vez más los estudiosos y biógrafos que recurren a los grafólogos para conocer a fondo a los personajes que están invetigando. A mi particularmente me ha ocurrido en varias ocasiones. Una de ellas fue el encargo que me hizo el escritor Carlos Alonso Mendizábal, para que le realizara un análisis grafopsicológico del marino español Blas de Lezo. Tenía intención de escribir una biografía novelada de este personaje tan importante para la historia de España y a la vez tan olvidado (http://www2.noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2008/05/27/mirarte/cultura/d27cul66.1047907.php), y para ello requería de un análisis de su personalidad con el fin de "meterse" en su piel (http://www.elguaridadegoyix.com/el-lobo-de-mar/nueva-obra-sobre-blas-de-lezo) y poder así recrear mejor los diálogos del libro. Toda una maravillosa ocurrencia por su parte, y un trabajo que a mi personalmente me encantó, ya que me permitió meterme igualmente en el mundo de este fantástico y curioso personaje, que de haber nacido en otro país que no fuera España, sería ahora mundialmente conocido por sus múltiples hazañas y heroicidades.

En el foro que mantenemos en nuestra web acabamos de colgar hace unos días un estupendo trabajo grafopsicológico sobre la Reina Isabel la Católica. Está realizado por Ana María Rodríguez García y Noelia Terroso Gil (http://boards4.melodysoft.com/app?ID=Grafotecnia&msg=1943). Os animo a leerlo con detenimiento por que permite hacerse una idea de las posibilidades de la técnica grafológica.

En otra ocasión tuve también la inmensa suerte de poder realizar un análisis grafopsicológico para que fuera incluido dentro de la documentación requerida para la beatificación de una monja del siglo XVII, Sor Angela María de la Concepción, reformadora de la Orden Trinitaria (http://grafo-logico.blogspot.com/2007/08/ngela-tabares-pues-este-era-su-nombre.html).

Vamos comprobando como poco a poco, a medida que la grafología es reconocida y valorada socialmente, son cada vez más los estudiosos e historiadores que se acercan a ella demandando datos precisos de distintos personajes. Siempre que existan escritos y cartas, la grafología tendrá mucho que decir...